La adaptación de un niño al uso de aparatos auditivos requiere paciencia, constancia y acompañamiento profesional. Según un estudio, en Guatemala la prevalencia de discapacidad auditiva en la población general se estima en aproximadamente 4.6%, de los cuales el 6% corresponde a niños, y el éxito de su rehabilitación depende en gran parte de la detección temprana y del compromiso familiar.